Esguinces (V)

Hasta ahora se ha visto cómo es una articulación, cómo es su biodinámica, cómo se produce la lesión y cuáles son los mecanismos de reparación del cuerpo. Es el momento de comenzar a analizar un posible tratamiento.

Tratamiento y Prevención I

Como se ha comentado anteriormente, conocer las fases es fundamental ya que permite adecuar y mejorar su tratamiento. Las fases son:

    1. - Fase Inflamatoria
    2. - Fase de pegado y reparación celular
    3. - Fase de absorción y recuperación de la información propioceptiva

1.- FASE INFLAMATORIA

Es una fase necesaria para recuperación del tejido.

Cada vez que un tejido se daña, las zonas vecinas sueltan unas sustancias que provocan la inflamación. Esto es muy importante ya que llama la atención del cerebro y del sistema inmunitario, permitiendo una rápida activación de los procesos de limpieza y reparación.

Hay un “problema”, y es que la inflamación está diseñada para doler, y vaya que si lo hace. Recuerda tu último esguince, o golpe, o dolor de muelas. La inflamación es una forma primitiva de defensa necesaria para el proceso de reparación del tejido. Hay que pensar en la hinchazón, rubor y dolor después de un daño tisular como parte de nuestro sistema interno de reparación y sentirse agradecido por él (aunque duela).

Cuando se produce un daño, de repente suceden muchas cosas. Hay unas pequeñas células que pululan por el cuerpo incesantemente en busca de problemas que segregan histamina, lo que hace que los vasos sanguíneos liberen plasma, lo que genera más hinchazón. Este proceso libera glóbulos blancos y reparte células que limpian el desastre del área dañada y luchan contra posibles bacterias. También se activan las células que reparan y cicatrizan. Esta hinchazón directamente activa las alarmas e incrementa la sensibilidad. Esto está diseñado para proteger los tejidos dañados, ya que consigue incrementar sustancias químicas y el aporte sanguíneo necesarios para la reparación (hay que recordar que un tejido muy irrigado es más fácil de reparar). Un antiinflamatorio, además de reducir el dolor limita la capacidad de reparación del tejido.

Sin embargo, no hay que olvidar que la inflamación puede tener dos problemas:

  1. Exceso de dolor, que puede irritar el sistema nervioso y producir una respuesta exagerada.
  2. Un exceso de inflamación puede aumentar la presión y reducir el aporte sanguíneo,  pudiendo llegar a generarse un proceso enzimático que erosione el cartílago (una de las estructuras más difíciles de regenerar).

El tratamiento en las primeras 48 horas, implica poner en reposo la articulación, ya que el tejido de sujeción está dañado y lo único que pasará al ponerlas en tensión es la posibilidad de aumentar el daño. El tiempo de reposo hay que adecuarlo a la gravedad de la lesión.

Se debe modular la inflamación, pero como se ha visto antes, no eliminarla, para ello se puede utilizar:

  • Hielo: aplicar unos 2 minutos cada 2 horas
  • Enzimas proteolíticas
  • Es conveniente tomar homeopatía Árnica 5CH y Apis 7CH desde los primeros momentos de la lesión, 2 bolitas cada 2 horas, y espaciar según mejoría.

En las próximas entradas se hablará de las fases de pegado y la de reparación propioceptiva.

  1. Javier Velasco Valido

Fisioterapeuta y profesor de Antiterapia

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1 comentario

  1. Excelente el trabajo sobre los esguices, cercano y facil de comprender. Me gustaria decir, que las enzimas proteolíticas son indispensables, bien dosificadas son importatisimas en reducir la inflamación y en la recuperación de el tejido dañado.
    David Saugar Díaz (Naturopata-Acupuntor)

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