Alcoholismo


El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol etílico, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.

Definición de la Organización Mundial de la Salud: consumo superior a los límites aceptados por la cultura o con alteraciones de la salud o de las relaciones sociales.

RESUMEN DE VALORACIÓN

  • Cuadro de dependencia del alcohol que se manifiesta cuando se interrumpe su consumo: temblores, convulsiones, alucinaciones, delirio.
  • Borracheras, periodos de ingestión de cantidades copiosas de alcohol durante 48 horas o más con falta de cumplimiento de las obligaciones habituales o con perdida del conocimiento.
  • Evidencia de enfermedades inducidas por el alcohol: cirrosis, gastritis, pancreatitis, miopatia, polineuropatia, degeneración cerebelosa.
  • Signos físicos de consumo de consumo excesivo consumo de alcohol: aliento con olor a alcohol, cara enrojecida, temblor, equimosis.
  • Signos psicológicos-sociales de consumo de consumo excesivo de alcohol: depresión, perdida de los amigos, multas por conducir bojo los efectos del alcohol, consumo furtivo de alcohol, consumo de alcohol antes del desayuno, accidentes frecuentes, ausencias laborales no explicadas.

IMPACTO SOCIAL

El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta.

El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a esto se le llama “tolerancia aumentada” y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y entonces “asimila menos”, por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.

Las defunciones por accidentes relacionados con el alcohol (choques, atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en muchos países. Por ejemplo, en España se considera que el consumo de alcohol-etanol causa más de 100 mil muertes al año, entre intoxicaciones por borrachera y accidentes de tráfico.[]

A su vez, la Secretaría de Salud de México reporta que el abuso del alcohol se relaciona con el 70% de las muertes por accidentes de tránsito y es la principal causa de fallecimiento entre los 15 y 30 años de edad. Se estima que 27 mil mexicanos mueren cada año por accidentes de tránsito y la mayoría se debe a que se encontraban bajo los efectos del alcohol.

CONSECUENCIAS

Aumento de la mortalidad, con una esperanza de vida 10-12 años menor, tasa de fallecimiento doble en los hombres y triple en las mujeres; incidencia de suicidio seis veces mayor; un factor importante en cuatro causas importantes de fallecimientos los hombres de 25 a 44 años de edad (accidentes, homicidios, suicidios, cirrosis). El alcoholismo produce: degeneración cerebelosa, deficiencias nutricionales, atrofia cerebral, trastornos psiquiátricos; esofagitis, gastritis, ulceras, aumento de cáncer de la cavidad oral, la faringe, la laringe  y el esófago; pancreatitis, esteatosis hepática etc.

El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conlleva el riesgo de una muerte prematura como consecuencia de afecciones de tipo hepática como la cirrosis hepática, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, hepatocarcinoma, accidentes o suicidio.

Efectos sobre el feto: retraso del crecimiento; retraso mental; síndrome alcohólico fetal; teratogenicidad.

Delirium tremens

Al cortar la administración de etanol se produce un cuadro de Delirium tremens,  tratándose de alcohólomanos, el trance rara vez se surge sin siete u ocho años de consumo, salvo en personas con edad avanzada, pues entonces basta mucho menos tiempo. Como el acceso a alcoholes no plantea problemas en nuestra cultura, el síndrome suele desencadenarse coincidiendo con alguna enfermedad o accidente que mantenga al sujeto apartado de la bebida.

Junto a temblores y convulsiones, el delirio alcohólico produce un estado de completa desorientación mental al que acompañan alucinaciones muy vivas, de naturaleza terrorífica casi siempre. Esta situación se prologa día y noche, a veces durante una semana entera, produciendo un deterioro mental importante e irreversible en el 67% de los casos. La tasa de mortalida ronda el 30%, y la recaída es regla en casi la mitad de quienes llegan apadecerlo; con todo, la supervivencia es infrecuente después del tercer síndrome.

CONSIDERACIONES TERAPEUTICAS A TENER EN CUENTA

El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva, adictiva y potencialmente mortal. Es esencial el apoyo social tanto al paciente como a su familia. El buen resultado del tratamiento es a menudo proporcional a la implicación de alcohólicos anónimos, orientadores, psicoterapeutas y agencias sociales.

  • Depresión: es frecuente en los alcohólicos y da lugar a una tasa elevada de suicidio en estos pacientes. Muchos pacientes presentan inicialmente depresión y después se convierten en alcohólicos (depresión primaria); sin embargo, otros pacientes son inicialmente alcohólicos y después desarrollan depresión en el contexto del alcoholismo (depresión segundaria). En los alcohólicos muestra agotamiento importante de triptófano que causa depresión y alteraciones del sueño. El etanol altera el trasporte de triptófano hacia el cerebro.
  • Flora intestinal: Muestra una alteración importante en los alcohólicos
  • Dieta. Estabilización de la glucemia; eliminación de los azucares simples (sacarosa, glucosa,; zumo de frutas; frutas desecada; frutas con contenido bajo en fibra como uvas y cítricos); limitación de consumo de carbohidratos procesados (harina de trigo, patatas fritas, arroz blanco, etc) incremento del consumo de carbohidratos complejos no procesados (cereales enteros, verduras y hortalizas, judías, etc)
  • Suplementos:

-       Vitamina A

-       Complejo B

-       Vitamina C: 1 g dos veces al día

-       Vitamina E

-       Ácidos grasos esenciales (AGE)

-       Magnesio

-       Selenio

-       Cinc

-       L`Carnitina

-       Glutamina

-       Mezcla de  Probióticos y Prebióticos

-       Silybum marianum (Cardo Mariano)

-       Desmodium Adscendens D.C

-       Ejercicio físico : aplicación de un programa gradual con uso de la respuesta de la frecuencia cardiaca para determinar la intensidad; cinco a siete veces por semana, durante 20-30 minutos, incrementando la intensidad hasta una frecuencia cardiaca del 60-80% del máximo correspondiente al grupo de edad.

David Saugar Díaz (Naturópata-Acupuntor)

 

Compartir Artículo En

1 comentario

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Connect with Facebook

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>