Curso de Osteopatía. Cráneo – sacral

El cuerpo esta compuesto en un 60% por líquidos: sangre, linfa, saliva, líquido cefalorraquídeo (LC) humores diferentes, etc.

Todos ellos obedecen las leyes físicas de los fluidos: no tienen forma, se mueven, reaccionan ante la presión, calor, gravedad.

Todos sabemos de la importancia de la circulación sanguínea, su importancia en la nutrición, eliminación de desechos, oxigenación, transportador de información o regulación de temperatura entre otras muchas funciones, cualquier restricción, perdida o imposibilidad de bombeo impedirán los procesos de la vida o cuando menos una fácil autorregulación del sistema ante la vida y por lo tanto una salud precaria.

Al igual que la sangre, los fluidos corporales tienen cada uno una misión y se encargan de mantener regulaciones esenciales en el cuerpo. Se mueven gracias a bombas, como el corazón, válvulas, diferencias de temperatura, presión, osmosis, viscosidad. Cualquier restricción impedirá su recorrido con la consiguiente perdida de capacidad de realizar sus funciones en el sistema que actúe.

Uno de ellos es el líquido cefaloraquideo (LC). Producido en el cráneo, fluye a través del cuerpo con un ritmo continuo. Un flujo necesario con un movimiento involuntario de bombeo. Fluye principalmente desde el cráneo hasta el sacro, si bien llega a todas las partes del cuerpo haciendo las veces de lubricante entre tejidos, la función más mecánica, llegando a ser regulador de flujos de informaciones necesarias para el correcto funcionamiento del cuerpo como se ha estudiado en las últimas décadas.

Las restricciones de este sistema se producen por accidentes, problemas de nacimiento, partos, operaciones, problemas de boca, infecciones crónicas y todo aquello que conlleve restricciones de movimiento o mantener un estado alterado durante tiempo prolongado.

Como todos los demás sistemas vivos, “tiene memoria” y repite sus ciclos y ritmos de forma automática y mecanizada siendo uno de los sistemas que utiliza el cuerpo para adaptarse en última estancia y donde el Antiterapeuta formado trabaja para buscar regulaciones que se han producido años atrás, incluso conservada desde el nacimiento.

Los sistemas hidrodinámicos tienen sus propias leyes, sus propios lenguaje. Los componentes de cada sistema permiten equilibrios necesarios para la vida. Los diafragmas, válvulas y mecanismos que favorecen el movimiento son absolutamente necesarios de tener en cuenta en cualquier tratamiento del cuerpo, puesto que el estar de pié necesita de todo un equilibrio de presiones que de no estar regulado sufrimos adaptaciones en el cuerpo difíciles de mantener por el costo que conllevan obligando a tener mucha atención y energía en ellas por parte del sistema global lo que se traduce en limitaciones de la capacidad de proceso y por tanto imposibilidades a la hora de procesar.

Un curso donde se da prioridad a la estructura, sus componentes, sus movimientos y la importancia de regular ciclos y ritmos en todos ellos.

Si en el seminario anterior aprendimos como utilizar estímulos para ir a favor o en contra de las tensiones o limitaciones, en este nos encontramos llevando al sistema a un punto en el que se relaja por un instante hasta recuperar el ritmo, su propio ritmo, su ritmo interno. Tres maneras de trabajar con la tensión para aprender a estudiar las estructuras desde varios puntos de vista lo que dotará al terapeuta de herramientas y recursos para su profesión.

Jose Luis Godoy Muelas

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