Cómo nos puede ayudar la osteopatía en casos de catarro, sinusitis, etc.

Con este artículo conoceremos lo qué puede hacer por nosotros la terapia osteopática, para mejorar los signos o síntomas que aparecen cuando padecemos problemas en las vías respiratorias: nariz, senos paranasales y garganta.

El aparato respiratorio tiene mucha importancia en el mantenimiento de la salud.

  • Obtiene el oxígeno que da energía y vida a las células del cuerpo.
  • A través de él se puede percibir el mundo (las terminaciones olfativas de la nariz recogen información importante del entorno, relaciona con: el alimentación, el sexo, relaciones, peligros como fuego o gases, etc.).
  • Es la primera línea de defensa ante microbios y bacterias.
  • Una parte de este (la garganta), sirve para la ingestión de alimentos.

Un problema en cualquier parte de este sistema puede generar una incapacidad para adaptarse al día a día, y crear condiciones sobre las que se den problemas aún mayores.

Es muy común la inflamación, congestión y obstrucción en la zona de nariz y senos paranasales, que produce una serie de molestias por las que seguramente a pasado todo el mundo.

La osteopatía puede aliviar la congestión, suavizando y ayudando a que estas desaparezcan.

Algunas de ellas, son:

  • Mocos en nariz, garganta y senos paranasales (puede haber una cronificación: sinusitis, etc.).
  • Dificultad respiratoria (por mocos e inflamación de la mucosa).
  • Dolor de cabeza, y en ocasiones, de cuerpo en general: cuello, piernas, espalda, etc.
  • Estornudos.
  • Irritación de ojos: picor, lagrimeo, escozor, etc.
  • Cansancio (se está “molido”).
  • Dificultad para dormir (mayormente por no respirar bien en la posición de tumbado).

Según la causa y la capacidad de la persona para solucionarlo, puede darse otros problemas que acompañen a los anteriores; algunos son:

  • Afectación de oídos.
  • Nauseas y/o vómitos.
  • Fiebre.
  • También se pueden unir las derivadas de sustancias tomadas para evitar los signos típicos, por ejemplo:
    • Alergias.
    • Infecciones (en ocasiones la toma de antibióticos puede bajar la defensa del cuerpo ante hongos y parásitos en: vías respiratorias, boca, ojos, oídos, mucosa vaginal, etc.).
    • Problemas digestivos.
    • Problemas de sueño.

Resulta beneficioso para el cuerpo todo lo que le ayude a mantener y mejorar su capacidad para adaptarse a este tipo de problemas, de manera que el proceso de recuperación sea lo más eficaz, suave y rápido posible.

Cuando se carece de esta capacidad, los mismo procesos corporales encargados de solucionar el problema, pueden ser los que resulten lentos, incómodos y agotadores para la persona.

Si el cuerpo no tiene capacidad, el terapeuta deberá dirigir antes su atención a recuperarla.

Para esto, el osteópata pueden realizar técnicas manuales que mejoren las circulaciones, sanguínea y linfática, así como la función nerviosa de la zona donde se producen, en muchas ocasiones puede que esto sea suficiente.

La base del resultado de estas técnicas, es que pueden devolver a los tejidos corporales su capacidad de movimiento y grado de tensión originales.

 

Circulación arterial:

Proporciona nutrientes y oxígeno a los tejidos a la vez que inmunidad ante agentes agresores.

El sistema inmune es una especie de “inteligencia” natural que detecta cuando hay un desequilibrio en la zona y la manera de corregirlo; cuando no está bien, no se dispone de capacidad para corregir la situación.

 

Circulación venosa o de retorno:

Se encarga de deshacerse de los desechos de la zona. Limpia e impide con ello infecciones; cuando no está bien, se producen edemas (congestión) e infecciones.

(Consultar ley de la arteria de A.T. Still).

 

Sistema linfático:

Es el encargado de recoger el exceso de líquido (drenar el edema) y defender el cuerpo a través de los anticuerpos que crea y envía al lugar.

Una de las estrategias más habituales para mejorar la circulación (linfática, arterial y venosa), es la de liberar la tensión de la zona de la nuca, así como la de la zona alta del pecho y espalda, lugares por donde pasan los principales vasos sanguíneos y linfáticos de la cabeza.

Las técnicas funcionales y sacro-craneales, son especialmente positivas (ver osteopatía suave y sacrocraneal).

Sistema nervioso:

El sistema nervioso coordina y hace posible la función de las arterias, venas y vasos linfáticos, enviando y recibiendo estímulos para saber cual es la situación y las correcciones que han de llevarse acabo en todo momento.

En el caso de no encontrarse bien, el resto de respuestas ante el problema, pueden fallar.

Cuando se realiza una técnica osteopática se quita tensión de los tejidos (principalmente fascias), esta tensión es la que origina en muchas ocasiones un “bombardeo” de estímulos sobre el sistema nervioso autónomo (la tensión en una zona del cuerpo, nos irrita, molesta, cansa, etc. Y crea otras tensiones, además de quitarnos capacidad); al rebajarla se “libera” el sistema nervioso de una posible sobrecarga, por lo que se mejora su capacidad en casos de desequilibrios funcionales.

En este caso en particular, la regulación del sistema nervioso es esencial para el funcionamiento normal de la mucosa de nariz, senos paranasales y garganta, ya que el sistema simpático controla la irrigación de la mucosa y el parasimpático produce el moco.

 

Fascias:

Conectan partes del cuerpo, limitan la propagación de los edemas y de las infecciones, al mismo tiempo que pueden conducirlos a través de los canales de los espacios fasciales.

Proporcionan pasajes para la sangre, linfa y nervios, por lo que forman parte de la defensa, nutrición y regulación del cuerpo.

En el caso de problemas en la zona de la nariz y los senos paranasales, se presta una especial atención en quitar tensión y devolver movilidad a las fascias de la zona de cuello y parte alta de la espalda, que es el origen de la inervación simpática de la cabeza: ojos, garganta, nariz, senos, oídos, etc. Además de un importante paso de vasos sanguíneos y linfáticos.

Cuando se mejora todo lo anterior, se consigue una mejor capacidad de los recursos del cuerpo, traduciéndose en:

  • Mayor capacidad del sistema venoso y linfático para eliminar residuos: eliminación de edema, toxinas, bacterias, medicación etc.
  • Mejor funcionamiento de las células encargadas de crear y transportar el moco.
  • Mejor eliminación de moco que conlleva una mayor limpieza del tejido y cavidades internas de la nariz, senos, garganta e incluso oído interno, despejando las vías áreas.
  • Mayor aporte de sangre.
  • Mayor aporte de nutrientes, recuperación de daños, etc.
  • Menor congestión sanguínea y menor edema.
  • Disminución del dolor: cabeza, cuello, etc.
  • Mejor inmunidad: defensa ante microbios, bacterias, hongos, etc.

 

Resumiendo:

Cuando hay un problema en la zona de la nariz y senos paranasales, las molestias e incapacidad que producen, pueden ser mejoradas y recuperadas con técnicas manuales que optimicen los procesos propios del cuerpo, consiguiendo con ello una recuperación más rápida y acompañado todo de molestias menos intensas de lo que serían sin esta ayuda.

Las técnicas osteopáticas son ideales para mejorar esta capacidad, gracias a la mejora que producen en la circulación de la zona, la regulación del sistema nervioso, la movilidad de articulaciones y fascias, y la recuperación del grado de tensión adecuado de los tejidos.

Además, el cuerpo gana un aprendizaje en positivo que podrá utilizar en el futuro, en vez de cronificarse y repetirse con la misma intensidad e incapacidad de recuperación cada año, con lo que se llega de nuevo al mismo tipo de solución, y por lo tanto, a los mismos resultados de problemas en la zona.

Es importante tener en cuenta que la repetición excesiva conlleva tensión y gasto de energía, y finalmente, agotamiento; lo que disminuye el buen estado corporal de la persona y la predispone a otros problemas.

Siempre es importante enfocar la situación desde varios ángulos, por lo que es recomendable acompañar el trabajo osteopático de otros recursos como por ejemplo:

  • Comprobación de la capacidad de respuesta del cuerpo.
  • Eliminar focos que interfieren en el trabajo y la solución del problema.
  • Regular las cicatrices próximas a la nariz, senos, garganta, oídos, cervicales, etc.
  • Descartar una posible toxicidad por: metales pesados, pesticidas, etc. Que dificultan e interfieren en las respuestas adecuadas del cuerpo.
  • Comprobar el PH del tejido (acidez o alcalinidad).
  • Valorar las carencias de nutrientes que existan en la mucosa y los tejidos de la zona.

De todo ello hablaremos en el siguiente artículo: Cómo nos puede ayudar la kinesiología  en caso de catarros, sinusitis, etc.

Las orientaciones que se ofrecen en este artículo, son sobre la capacidad del cuerpo para procesar una situación, y no, sobre la recuperación o tratamiento de una enfermedad; se recomienda para este cometido, exclusivamente, la labor del profesional sanitario.

 

Bibliografía.

Fundamentos de la Medicina Osteopática, Edit. Panamericana 2006, American Osteopatic Asocicion.

Técnica Neuromuscular: tratamiento de tejidos blandos. León Chaitow, Ediciones Bellaterra.

Principios de anatomía y fisiología. Tortora – Grabowski, Editorial, Harcourt.

 

David González Valderrey.

Miembro del equipo de monitores de Antiterapia.

http://davidgonzalezvalderrey.blogspot.com.

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