El dar. Como reconocerse en la entrega

Existen dos acciones básicas en la relaciones humanas y son fundamentales para la comunicación: el dar y el recibir.

Se dan muchas posibles interacciones entre ambas que nos permitirán tener una comunicación equilibrada tanto hacia uno mismo como hacia afuera, dándose una comunicación correcta de forma aferente o eferente.
Hoy me voy a centrar en el dar, pero ¿que es dar?

Si me centro únicamente en el significado de la palabra, voy a perder mucho de lo que realmente implica la acción de dar, ya que el ser humano además de ser un vehículo en la entrega, necesita de la armonía de un contexto para que la entrega sea gratificante.

Lo primero, antes de empezar, tengo que tener un objetivo. Un objetivo que me permita delimitar mi necesidad y mi marco de actuación.

En función de mi objetivo tendré que percibir lo que necesita el otro. Así que el mero concepto de dar, comienza a complicarse. Y si seguimos desgranando un poquito este  punto, para yo poder percibir correctamente lo que necesita el otro tengo que tener una jerarquía, un orden y una higiene (conceptos que podrás encontrar en muchos de nuestros anteriores posts), una capacidad sensorial poco alterada, y en definitiva: una capacidad de percibir el mundo con la menor distorsión posible.

Asumiendo que esto es correcto, y ante la determinación de descubrir una necesidad en la otra persona con la que podremos tener una ganancia, deberemos de saber elegir el tono adecuado. No es lo mismo hablar con tu pareja, jefe/empleado, profesor, amigo, padre/madre, hijo, etc. Cada contexto requerirá de un tono que deberemos modular adecuadamente para que la otra persona tenga la mayor facilidad para recibir la acción.

Y por último, llevarlo a cabo sin perder la forma. De nuevo volvemos a nuestras herramientas orden, jerarquía e higiene. Mi acción desinteresada me permitirá saber interpretar un feedback de la acción, si por contra tengo una implicación, habrán muchas cosas que me incidirán y será más complicado el poder analizar el resultado.

El ser humano vive en muchos planos al unísono. Desde estados físicos, a mentales, o emocionales; y la integración de todos ellos en la acción es fundamental para tener una aceptación de lo realizado. Es necesario que haya una integración entre lo que hace el cuerpo y lo que la mente reconoce, sino se guardará la experiencia con tensión en lugar de una aprendizaje donde haya un refuerzo que permita seguir percibiendo.

Lo más importante no es la acción, ni el resultado, sino el estado en el que se produce.

Iván Lorente Salas
Consultor
Miembro Equipo Antiterapia

 
www.antiterapia.com
www.kinesiologiaholistica.com

 

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