¿Santos Inocentes? Lenguaje Corporal. La Mentira.

Este interesante video nos recuerda la importancia que tiene el lenguaje corporal a la hora de comunicarnos, ya que es desde este, desde el que realizamos el 83% de nuestra comunicación.

 

Son los cambios y tensiones en el esquema corporal, los que nuestro interlocutor estará interpretando de manera inconsciente en la mayoría de los casos, creándose de forma inevitable una imagen sobre nosotros.

 

Las tensiones que mostramos cuando nos movemos o estamos parados, son las que realmente interpreta la persona con la que hablamos.

 

¿Sabes que cualquier tensión en nuestro esquema corporal, puede estar distorsionando el mensaje que tratamos de hacer llegar a nuestro interlocutor?…

 

 

 Lenguaje Corporal. La Mentira

 

 

De esta manera nuestra comunicación con otras personas puede distorsionarse, y nuestras intenciones interpretarse erróneamente. Habrás visto en muchas ocasiones a personas que por una lesión en la espalda andan con una ligera inclinación hacia delante. Bien, pues esta tendencia puede generar cierta desconfianza, ya que parece que tratara de esconder algo debajo de el (por adaptación natural, tras siglos de evolución, nos hemos tenido que defender de un montón de peligros, por lo que a ninguno de nosotros, nos tranquiliza que alguien se acerque escondiendo un objeto que no podemos ver).

 

Para que puedas experimentar estas tensiones por ti mismo, te voy a proponer un un juego en el que utilizaremos los tests de biofeedback. Por si no viniste nunca a una presentación de Antiterapia. Te diré que en estas, mostramos los tests de biofeedback, ya que nos ayuda a ver con claridad y de manera objetiva, los cambios y tensiones que se producen en nuestro esquema corporal.

 

 

Ponte de pie, con los pies separados más o menos el ancho de tus hombros (postura relajada).

De una manera suave y sin forzar, inclínate hacia delante, como si fueras a tocar con tus manos la punta de los pies (no dejes que se doblen tus rodillas).

Nota el movimiento de tu tronco, brazos, cuello, etc. A medida que bajas; comprueba como es la tensión que aparece en la musculatura de la espalda, parte trasera de los muslos y zona posterior del cuello. Hazlo hasta que notes el tope del movimiento de descenso.

Cuando hallas llegado al tope del movimiento (recuerda que no tienes que forzarlo), fíjate a que altura han quedado la punta de los dedos de tus manos ¿llegan por debajo de tus rodillas, por encima del tobillo, hasta el empeine de los pies, hasta la punta, etc. Recuérdalo, por que es lo que utilizarás como referencia en la siguiente prueba.

Cuando lo tengas, vuelve a la posición de inicio.

Ahora ponte en una situación agradable (si lo necesitas puedes cerrar los ojos), imagínate en un lugar donde te encuentres a gusto. Por ejemplo, un lugar de vacaciones; ahora que hace frío puedes imaginarte en un lugar cálido, etc. Lo que sea que te genere una sensación agradable.

Cuando lo tengas, vuelve a repetir los pasos del 1º al 5º; solo que ahora tendrás que fijarte si has tenido algún cambio en la tensión de la musculatura (más o menos tensión), y si has llegado a hacer el mismo recorrido (lo verás en hasta donde llegabas antes a tocar con la punta de los dedos y donde llegas ahora).

Cuando lo tengas, vuelve a la posición de inicio.

Ahora ponte en una situación contraria a la anterior, imagina o recuerda un suceso desagradable, un lugar del que quisieras salir corriendo, etc. lo que creas que puede ser desagradable para ti.

De nuevo vuelve a realizar los pasos del 1º al 5º y vuelve a fijarte en los cambios que tienes en la tensión de la musculatura, de las distintas partes de tu cuerpo, y la distancia que recorres en cada prueba.

 

¿Has notado alguna diferencia? No debes esperar ningún resultado que parezca razonable, lo único que me gustaría que pudieras ver, es que nuestro cuerpo, por diversas razones, muestra tensiones que nosotros, con la suficiente atención, podemos notar (en esta ocasión fue por una imagen o representación interna que nos agradaba o desagradaba, pero hay muchas otras causas por las que el cuerpo puede mostrar una de tensión). Y que nuestro interlocutor, de forma inconsciente, siempre notará en nosotros, dando un sentido a nuestro mensaje, que escapa totalmente a nuestra voluntad, y que terminará haciendo, que seamos interpretados de una manera acorde con estas tensiones.

 

Todo esto influye de manera drástica en en nuestra comunicación, que es la base de nuestra sociedad (vida social). Somos seres sociables y lo que comunicamos nos da un lugar en nuestro entorno. Solo tienes que fijarte en como es interpretada una persona que se mueve tensa y una persona que lo hace de una manera fluida. La persona en la que los movimientos guardan tensión, da la impresión de hacer un esfuerzo por todo; por lo que si te habla de ella, parece que se estuviera esforzando en que la creas, dándonos la sensación de que miente (fíjate en un mal vendedor cuando te habla de las excelencias de su producto). La persona que se mueve de manera fluida, es todo lo contrario. No parece que haga ningún esfuerzo, por lo que nos parece realmente sincera.

 

Hay algo importante en relación a las tensiones que muestra el cuerpo y la interpretación inconsciente que hacemos de ellas, y es que, en ocasiones no guardan relación alguna con la actitud sincera o no sincera de una persona, sino con un montón de adaptaciones que llevamos realizando desde la más temprana edad.

 

Problemas en el sistema sacro craneal, pueden hacer que mostremos mucho esfuerzo y tensión cuando hablamos de nuestros propósitos de vida.

 

La dismetría en los miembros inferiores, debida a tensiones de la musculatura de la pelvis, hace que aparezca una ligera cojera, que puede hacernos parecer personas inestables y poco ordenadas ya que nuestra forma de andar se desordena y descompasa.

 

Problemas en el tono de la musculatura de los ojos, pueden generar pequeñas desviaciones, que no permitan una mirada centrada, lo que para muchos es símbolo de honestidad y templanza.

 

Elsa Punset, Pablo Motos en El Hormiguero. La Mentira.

 

David González Valderrey.

Osteópata y miembro del equipo de Antiterapia.

www.davidgonzalezvalderrey.com

 

 

 

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