No somos lo que comemos, somos lo que absorbemos de lo que comemos.

Cada persona puede desarrollar a lo largo de la vida sensibilidad a diferentes alimentos por muchos motivos. Si ese alimento se consume de forma regular, la persona no suele darse cuenta de los efectos que tiene en su organismo, pudiendo ser causa de problemas que no se suele ser capaz de relacionar con nada.

El chequeo y regulación mediante biorresonancia permite descubrir y reducir la sensibilidad alimenticia de cada uno, permitiendo aprender su propia tolerancia a ciertos alimentos, así como la alimentación más adecuada para cada caso.